lunes, 29 de junio de 2009

LA VIEJA DAMA INDIGNA DE LOS BUENOS AIRES


Ayer, como estaba previsto hasta por los ciegos, las elecciones en la Santa María de los Buenos Ayres las ganó la ex vicejefa de gobierno, licencia Gabriela Michetti, agotada por las dos veces que fue a la legislatura como presidenta que era. Ahora va a ser diputada. Eso sí, sacó un 10% menos de votos en la primera ronda de su querido CEO, el Mauricio, y ni qué hablar del 60% del ballotage. En un año y medio ya entraron en picada. Pero lo sorpresivo fue un segundo puesto que a ojos cerrados era el atildado y buen mozón Alfonso Prat Gay, economista con cucardas en todos los centros coloniales del mundo globalizado, educadito, finoli, de buen discurso, alto y basta por que vamos a dar que hablar.
Pero no: a lo Leguisamo, por afuera, apareció el ex comunista y ex menemista Fernando Pino Solanas, famoso como director de cine, sobre todo la semiclandestina La Hora de los Hornos de los ´60, que abrió el rumbo cinéfilo para la de fierros que se vinieron después. Pasado el correspondiente exilio en París, dedicado al cine publicitario para parar la olla, terminó con varios éxitos en el cine de ficción y despuntando su vena política, lo que le valió algunos plomos en las piernas en la disputa por las Galerías Pacífico que también quería un amigo más amigo del Chango de Anillaco para hacer lo que hizo y que todo el mundo visita todos los días. Pino, decía, con los frescos que tiene en la cúpula, quería hacer algo megacultural...
Volviendo a la city que fundó el andaluz Solís y refundó el vasco Garay, los aires frescos, culturosos, progres, que parece traer el encomiable y ecológico Proyecto Sur, por favor, no debe hacer olvidar que a principios de los '60 la banca a senador en disputa la ganó por afano un ya anciano Alfredo Lorenzo Palacios, defendiendo a la Revolución Cubana cuando había que defenderla y no ahora que no le daba bola nadie. También que en los dichosos 90 fue de generosas piernas abiertas con el contador, administrador de por vida del Banco de la Rioja para la familia del Chango y los Yoma, excelente cantor de serenatas, Erman González. Y que en los 70, cuando ya se entraban a cagar a tiros, a un ultracionalista trasnochado le ganó cómodo Fernando de la Rúa, (a) Chupete, cuyas consecuencias y arrepentimientos no nos va a alcanzar la eternidad para arrepentirnos.
No va a ser este caso, por cierto, porque por más críticas políticas que se le puedan hacer a Solanas tiene una filmografía que le trasciende la mortalidad y con eso alcanza. El otro dato fue el aluvión juvenil de la masa de sus votantes. La juventud porteña no tenía referentes y a último momento, porque se decidió en las últimas semanas, se volcó en masa, sin propagandas que costaran fortunas, aparatos burocráticos y punteros.
Así y todo, confesamos algo: nos corre un escozor con qué putada de las suyas se puede volver a descolgar en la próxima la de los Cien Barrios Porteños y la República de Puerto Madero.