Cabe de todo y para todos ¿Para qué más? La expresión popular, sus significados y alcances, no necesitarían explicación si no fuera la Revolución Productiva payasesca que ha tenido a bien producirse desde los '90 para acá y donde da lo mismo la libertad que el aire libre. Y también porque adentro hay de todo. Menos honestidad, honor, apego a la palabra empeñada y otras antiguallas, de todo. Pero fragancias fétidas a tirar para arriba.
Un categórico 50% y chirolas en todo el país le sirvieron al kristinismo para alzarse ayer con algo más que un triunfo. Segundeando cómodos aparecieron Eduardo Duhalde y su anunciada rebelión en las urnas y el hasta enternecedor voluntarismo que pretendió emular al su padre de Ricardo Alfonsín con poco más del 12% y apenas una centésima de diferencia entre ellos. Hasta cierto punto una más que aplaudible perfomance logró el médico socialista Hermes Juan Binner, actual gobernador de Santa Fe, al frente de una coalición socialdemócrata con un poco más que el 10% y que no tuvo tiempo, ni plata, ni estructura partidaria para hacerse conocer en todo el país, donde apenas si en los últimos días lo habían escuchado recién nombrar por primera vez.
Una derrota demoledora se llevó el Proyecto Sur de Pino Solanas, que no alcanzó al 1% y que por lo tanto pierde el derecho a presentarse en octubre. También poco auspiciosa fue la perfomance de la Coalición Cívica y su otrora relumbrante líder, Lilita Carrió, que apenas sobrepasó el 3%. Para los enigmas de la historia quedan los Rodríguez Saá: obtuvieron un poquito más que el 8%.
La mezcla de conmiseración, chacota y humor en que se convirtió para ciertos sectores la prédica de José Saúl Welmut, públicamente conocido por el alias de Jorge Altamira, al frente de una coalición de izquierda y de mediáticos que se colaron para darle una mano y que alcanzaran lo que ellos pedían, que eran 400 mil votos, para un supuesto 1,5% que no los dejara con la ñata contra el vidrio en las elecciones de octubre, lograron su objetivo. Por lo pronto, más de medio millón de votos para nada despreciables, un casi el 2,5%. Altamira, encima, tuvo a su cargo poner una desusada cuota de humor al salir de la escuela del GBA donde votó y lo encararon las cámaras: "Ahora me faltan 399.999", dijo riéndose con todas las ganas.
El oficialismo, a la hora de los festejos, inusitadamente prefirió la mesura. Hizo bien. Ojalá le dure. Están disfrutando épocas de vacas gordas, más bien de yuyitos obesos, y le quedan en las cuentas varios muertos, sin contar los glaciares y la megaminería, sin contar un dócil juez federal tapado con las causas que la Diosa Fortuna le manda siempre a él y un maletín, todavía secuestrado en la Aduana, con 800 mil dólares adentro que un venezolano no pasa a retirar. Como tampoco el intento de un papirotazo fallido que había batido todos los récords de las desvergüenza. Y también demostrar que cuando se nubla un poco no tiene empacho en olvidarse de todo lo que dice y acostarse en la misma cama que el Diablo. Pero nada es significativo; todo pasa de largo. El periodista de espectáculos Jorge Rial, en una improvisada salida al aire anoche, lo llamó el proceso de teflonización que recubre a la presidenta: "No se le pega nada. Scholklender, Zaffaroni y todo lo demás es materia de preocupación para nosotros, los periodistas, nada más."
Haciendo lo mejor que saben hacer: darle al sover y el peripipì.
El viejo Sócrates supo decir que en el origen de la violencia siempre hay un abuso de poder y de lenguaje. Esto daría pie para intentar una explicación racional a por qué la Argentina es un loop de quilombos, entiendo por eso último no los plácidos lugares donde se practica el comercio sexual sino aquel, al decir de la Real Academia, donde se subvierten los valores morales. Ayer, después de tres días de quilombos de todos los tamaños e idiomas, con epicentro en un ala del aeropuerto internacional de Ezeiza reacondicionado a los tales efectos, el ministro de Planificación (léase: pla-ni-fi-ca-ción) de la Nación, Julio De Vido, le anunció a los periodistas que por un problema de tiempo no se iba a poder hacer todo lo que hay que hacer y anunciaron que iban a hacer con la única pista del aeroparque Jorge Newbery. Los motivos son muy simples y hasta un opa los entiende: el movimiento en Ezeiza no es el mismo que hace tres años, cuando empezaron a hablar del asunto, y de los vuelos de cabotaje del Newbery mejor ni hablar. Menos mal que los miles de perjudicados que durmieron en el piso, se gastaron las cuerdas vocales puteando, perdiendo vacaciones o no teniendo cómo acarrear hasta una de las puntas del país el féretro con el hijo de diez adentro ya se fueron. Daba para un linchamiento. Varios funcionarios de menor cuantía que se animaron a poner la cara y tratar de explicar lo inexplicable, una disciplina deportiva típicamente peronista, hasta recibieron unos cuantos coscorrones. Otros responsables del asunto, como el doctor Mariano Recalde Jr., al frente de Aerolíneas Argentinas, que pierde 2 millones de dólares diarios por tener que cubrir puntos y distancias que ninguna línea comercial haría, lo cual era archisabido pero no les impidió anunciar que la carne podrida y quebrada que la compraron al Grupo Marsan con generosidad iba a ser un verdadero orgullo y una fábrica de ganar guita, aparte del orgullo de volver a tener una aerolínea de bandera. A Recalde Jr., en ese puesto por ser hijo del abogado de la CGT y de Hugo Moyano, sin embargo no le falló nada cuando cargó a sus mejores amigos de La Cámpora, todos chicos nacionales y populares amantes de transpoirtarse vía áerea con aviones particulares y todos los gastos pagos, y algún descendiente Moyano del clan para ir a ver al seleccionado argentino a Montevideo, por las eliminatorias del mundial de Sudáfrica, y despacharse lo más suelto de cuerpo que con el 30% del pasaje pago se salvaban los gastos. Ahora van a remozar la flota de los aviones de madera balsa que nos dejó el gallego y encaró para el lado de los Embraer, AirBus y Douglas. De los primeros, hasta los circunspectos chinos dijeron que eran unas batatas, los segundos se están viniendo abajo demasiado seguido y los terceros nunca alcanzaron a estar en los primeros puestos. En cuanto al otro responsable de la Argentina Aérea, en lo civil, Alejandro Granados Jr., luce en su currícula ser hijo del dueño de El Mangrullo, el enclave preferido sobre la mano derecha de la autopista a Ezeiza para las grandes parrilladas peronistas, amén de intendente de ese partido del conurbano y el otro hijo presidente del equipo local Tristán Suárez. La madre es Dulce Liberal, diputada nacional, y todos son uno con El Pelusa y su novia de vecinos, a tal punto que la municipalidad lo nombró ciudadano ilustre y todo.
Anoche la sesión en Diputados, para aprobar el Presupuesto 2011, hizo sapo, se reputearon y llovieron las denuncias por aprietes e intentos de soborno. El domingo el Quilmes Atlético Club volvió a perder, algo que no es noticia, pero sí que lo preside el doctor José Luis Meizner, que aparte de ser la mano derecha de Julio Grondona desde siempre, de modesto y para mantener el perfil bajo le prestó el apellido al Estadio Centenario que por eso ahora se llama Estadio Centenerio José Luis Meizner, y ganó cómodo las últimas elecciones llevando de vice al jefe de Gabinete, doctor Aníbal Fernández, que ya lo presidió y negoció jugadores y que algunos hasta le objetaron con vehemencia que habían incompatibilidad entre ambas funciones. Que vayan a cagar a los yuyos. Si encima tiene tiempo para darle al Twitter y ayudarla a la pobrecita Andrea del Boca con los quilombos que tiene con el ex marido. Bueno, el caso es que los Los Muchachos del Tablón, a pesar de las habilitaciones para cuanto comercio cerca de la estación quisieran, se cansaron de tanto gritar los goles de los contrarios y después que terminó les hicieron de goma los autos a los jugadores propios, a los micros de la visita, en este caso Los Triperos platenses de los que es hincha fana la presidenta Cristina y ahora los players cerveceros tienen que entrenar con custodia policial. No sólo eso, sino que muy suelto de lengua dijo por una radio que por lo menos a uno de los dos atacantes efectivos lo conoce, es su vecino, y si bien merecen 70 años de cárcel (sic) ojalá que alguno haga la denuncia y los metan en cana por que él no la va a hacer. Como asociación al paso, recuérdese que se trata del mismo funcionario que cuando la Federal les hizo paso a los de los Unión Ferroviaria reforzados por un plantel sicario de barras y mataron a Mariano Ferreyra e hirieron grave en la cabeza a una señora mayor que sigue en coma en el Argerich, el mismo Fernández dijo que la Federal había hecho lo que tenía que hacer. ¿Tener semejante cargo y quedarse mosca con semejante conocimiento de la autoría de un delito también está comprendido en lo que tienen que hacer los peronistas?
La presidenta está en Seúl, ahora luciendo modelos todos en negro, dada su flamante viudez, y como el Tango 01 al finado no le gustaba porque no andaba nada bien mandó a chartear un Bombardier, el mismo que usa William Henry Gates IIIº, (a) Bill Gates, y algún que otro homeless por el estilo, a la módica suma de 500 mil dólares y se tuvo que quedar 14 horas de plantón en Los Angeles porque parece que el chiclé de baja de una de las turbinas no andaba. Al resto de la patota de la comitiva, como se estila, la mandaron por vuelos comerciales de los comunes y resulta que llegaron antes.
Los Borrachos del Tablón volvieron a las andadas. Resulta que el negocio de los Trapitos, léase cobrar por el estacionamiento en las calles linderas al Monumental está de parabienes, dos recitales seguidos de Paul MacCartney y sobre el pucho el superclásico, así que a la salida de la misa para recordar a Gonzalo Acro, emboscado a la salida de un gimnasio, una fracción disconforme con el fraccinamiento de la guita que iba a entrar en caja los esperó a la salida del oficio religioso y los cagó a tiros, trompadas, palos, piedrazos y hasta algún vecino que encontraron a mano. La maledicencia volvió a tronar con el asunto que la 51ª libera la zona para que los muchachos no tengan problemas.
Los asesinatos de los que terminan de guardar el auto en el garage de la casa para llevarse el auto o no, para sacarles la plata o no, para entrar en el domicilio y llevarse hasta los ceniceros, sigue en su nivel normal. Como el Autoexterminio Argentino a tortazos de trompa, vuelcos por desbandes, micros truchos cargados de gente y corriéndose por la ruta para llegar primero y cargar más pasajes. Otro tanto con la inflación.
El personaje de historieta, aparecido a mediados de los 60, por obra y gracia de Guillermo Guerrero.
Para no andar con tantas pálidas volvemos a la filosofía libresca, de la mano con el viejo Sócrates. La violencia se origina en abusos de poder y lenguaje. El ministro De Vido explicó que el mes que habían planificado cerrar el aeroparque para hacer todo lo que hay que hacer no alcanza y como Ezeiza tiene más movimiento que hace tres años y los vuelos de cabotaje son tantos que se iba a llegar a un promedio de tres despegues cada cinco minutos y un aterrizaje cada tres, se hará lo que se pueda y todo está como era entonces, la casa, el árbol, en fin, cosa de poetas.
Al superclásico lo juegan el martes 16 a las 19 por el asunto de los recitales, Pasarella lo rajó a Cappa y va Jota Jota de DT interino, pero por el lado de la Boca el mormón Borghi no está cómodo, mandó a llamar a un predicador de su confianza que le dio resultados el año pasado para sacarlo campeón a Argentinos Juniors y si pierde ya anunció que se va porque se quería ir antes, incluso. Mientras la republicana Cristina Elizabet Fernández viuda de Kirchner chartea aviones a medio palo verde, en la otra orilla el ex tupamaro, que se pasó diez años adentro de un pozo, prisionero, el Pepe Mujica, consideró que el presidente de la República Oriental del Uruguay tenga una residencia en Punta del Este es un lujo al pedo y la vendió, a ellos no les da el piné, son más modestos y chacareros, si él iba al Senado en motoneta y con el casco reglamentario. Estuvo para el velorio de Néstor Kirchner, (a) Lupín, como le decían por el personaje de historieta, vino con los jefes de la oposición como para mostrar que el sentimiento era yoruga, no partidario, y cuando vio todo lo que vio, dijo sin más: "Los argentinos están partidos en dos." Primero, que no sabe ni contar y después, ya medio viejón no pudo entender que a determinadas personas, por razones políticas, no se la dejara entrar a la capilla ardiente. Eso le pasa por haber estado tanto tiempo en un pozo como castigo por haber agarrado los fierros; si como la Cristina, por pegar unos afiches en La Plata, hubiera estado cuatro días en una comisaría, minga de vender las residencia en Punta del Este, se hubiera comprado una más grande en San Ignacio y tendría una flota presidencial de aeronaves más grande que las ocho que tienen los Kirchner hasta para ir a comprar el diario. Incluso, en vez de chartear el Bombardier, se hubieran comprado uno color celeste y chau, qué tanto joder.
Los afiches con que empapelaron la ciudad promocionando el acto.
LA HISTORIETA CONVERTIDA EN HISTORIA
El Eternauta, la historieta de ciencia ficción creada por el guionista Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Francisco Solano López, publicada inicialmente en Hora Cero Semanal de 1957 a 1959, es un clásico de la cultura popular tan intocable como enrevesado. Aparte, a esta altura, con las interrupciones y reapariciones que tuvo, agregado al destino trágico de su guionista y sus hijas, resulta ocioso tratar de separar realmente lo que fue dibujado e impreso de las cosas que se han dicho y escrito sobre esa obra, algo que supera largamente en vastedad y ambiciones. Es más: hasta es atinado conjeturar que todo lo que se ha dicho es la verdadera realidad de lo realmente hecho.
La cita viene a cuento porque el personaje fue exhumado a mediados de setiembre último para promocionar un acto en el Luna Park de apoyo a Cristina Kirchner donde iba a hablar su marido y su principal patrotinante era La Cámpora, una fracción juvenil impulsada por Máximo, el hijo mayor de ambos. Los costos invertidos en semejante despliegue nunca se ventilaron. Menos que menos sus orígenes. Y ahora, a un mes y medio de sucedido, aparecen los fantasmas escalofriantes de otras secuelas que se agregarán a las ya múltiples derivaciones del personaje y al balbuceo mítico sobre la erección de El Pingüino hasta como un paradigma revolucionario.
Néstor Kirchner al final no fue orador en aquel acto. El fin de semana anterior habían tenido que salir de urgencia hacia una clínica de Belgrano y hacerle una anginoplastia, colocándole el stetner correspondiente, debido a la obstrucción de una arteria coronaria. Era el segundo episodio de ese tipo y esa gravedad en muy poco tiempo. También sería el último. Desoyendo los clásicos, paternales y siempre alarmantes consejos médicos había vuelto prácticamente al minante trajín como si nada. El tiempo lo urgía. Por encima de la racionalidad clínica y de la actitud conservadora, paternal, de los galenos, estaba todo su pasado timbero y la omnipotencia en que su buena estrella terminaría primando sobre la tiranía de la realidad.
Ahora la información tiende a apuntar a su hijo Máximo, repentinamente encubrado tras su muerte, mentor de La Cámpora, como el autor de la idea de crear el Eternéstor de los afiches, cuyo facsimilar abre esta entrada. A la luz de los sucesos no resulta muy tranquilizante las concomitancias de la idea y las hijuelas incontrolables que tira siempre la cultura. Al personaje original los lugares comunes lo han consagrado como un símbolo sin más de la Resistencia Peronista, particularmente no tanto de la Fusiladora que se entronizó en 1955 como del onganiato que desembocó en los dos Cordobazos y por extensión, dado el destino sufrido por el autor y sus hijas, casi paradigma del montonerismo combatiente, perseguido y masacrado por la última dictadura militar. Los amigos de elucubrar teóricamente con estas manifestaciones de los vulgarmente considerados géneros menores machacan, sobre todo, que el autor instaló para siempre la idea no del héroe individual sino del héroe colectivo. En la Feria del Libro del 2008, auspiciada por las 62 Organizaciones, se dio una charla donde sin más se puso al Eternauta como figura representativa de los que comúnmente se conoce como Resistencia Peronista. El 21 de octubre del 2009, durante el acto de reglamentación de la nueva Ley de Medios Audiovisuales en el Teatro Argentino de La Plata, Elsa Sánchez, la viuda de Oesterheld, y Francisco Solano López, el dibujante primero de la tira, descendiente del famoso mariscal paraguayo que lo enfrentó a Mitre en una guerra que no se va terminar de digerir nunca, le entregaron a la ya presidenta Cristina Fernández la estatuilla del Eternauta, una especie de Oscar o Martín Fierro a los comics, como "reconocimiento a su coraje al haber impulsado desde el poder ejecutivo la sanción de la Ley de Medios." El 5 de octubre de este año, cuando Cristina Fernández, al frente de la muy nutrida delegación argentina a la Feria del Libro de Frankfurt, donde de la docena de paneles que constituían el stand dos estaban enteramente dedicados a ella, tuvo una especial dedicación a la viuda del consagrado guionista y la distinguió a Elsa López también como reprentante simbólica de los setente autores invitados que constituían la delegación, abrochando de esta manera la instauración mítica del personaje que comenzó su vida de ficción en Vicente López, junto a tres amigos, cercado por una nevazón electrónica que a fines de los '50 le dejaba sólo a la imaginación algún asidero científico o una explicación racional.
Trazar paralelos entre vidas reales y de ficción suele no se muy aconsejable. Ahora, este amuramiento entre el héroe pergeñado por Oesterheld y El Pingüino no parece muy plagado de felicidades, salvo para los fanas de la historieta de cualquier tipo. El Eternéstor estuvo bastante lejos de combatir, palo y palo, con las extrañas, invencibles fuerzas con que lo hizo su par de papel y plumín. En lo que sí quedan estrechamente emparentados es en los finales abruptos y no muy felices que tuvieron los dos.
Reproducción facsimilar de la tapa del trabajo. Para leer y/o bajar edición online, un clic en el subrayado.
Y MENOS MOSTRARLE LA ROJA AL CUARTO PODER PONIENDO ESA TRUCHITA
Ya está en la web el trabajo que demuestra lo obvio aunque para la mayoría no lo sea. El fútbol es mucho más importante que lo que creen los intelectuales de probeta y mucho menos dramático que lo que deliran los relatores deportivos. Es cultura popular y en tanto juego, el más importante formador de cultura de que se tenga memoria, aun antes que el complejo de Edipo, como dejó sentado en 1936 un intelectual de la talla del holandés Johan Huizinga. Es una de las bases de la identidad social, sobre todo en el capitalismo, del se ha erigido como símbolo y emblema.
No es que no hicieron caso. Ni estaban enterados. Los más cultos leen Olé de ojito y apenas de corrido. Ahora, cuando se les entró a venir la estantería encima, más o menos a las dos horas que se fue Elizondo, corrían para todos lados, llegaron a pedir asilo diplomático en Río Gallegos y El Calafate para de paso comprarse otros terrenitos. Les apareció la 125 y cuanto chacarero con abrojos andaba por ahí los corrieron a alpargatazos, perdieron elecciones hasta para una subcomisión de bochas en la Pampa de Achala, al yacaré de Antonini Wilson le dan justo ganas de cagar cuando tenía que pasar la valijita por el scanner y después trataron de explicarlo como si fuera la nueva Caperucita, etc. Mejor ni hablar del despelote entre El Tuerto Muñoz y El Pelado Giménez. Ni de cómo los triperos fueron a menos por unas chauchas para que Boca saliera campeón y los pincharratas de mierda se quedaran con la jeta en el vidrio. La mamá de la presidenta, doña Ofelia, en el medio del despelote, entre levantadores de quiniela y chorizos a la genovesa, la nena que se aprestaba a ponerse y comprarse todo lo caro y paquete que hay en las mejores boutiques del mundo. Ni Maradona los salvó. Y los que escribieron en el país, trazando la amalgama entre Villa Fiorito y toda la república, pobres, no alcanzaron a leer este trabajo. Si quieren echarle un looking a lo que sacaron en la Madre Patria y acá reprodujeron con desesperación La Nación y Clarín el mismo día, con tal de echarle un poco más de mierda a los Kirchner, no somos celosos. Deánle clic al subrayado, dale. Pero siempre lo urgente matando a lo importante, como gustaba decir la Mafalda. Lo que está arriba es otra cosa. Puro jugo de tablón, vea, y aproveche que estamos dadivosos y no le vamos a cobrar nada si lo lee dos veces. Salú. Si no encuentran nada mejor que esto, por decirlo de alguna manera, váyanse al Twitter, váyanse porque para mandarlos donde corresponde no alcanza con los 140 bytes que los generosos te dan para expresar pensamientos que con 40 sobraría. Y como oferta de colectivo, para todos aquellos que cuentan con un móvil con el que pueden leer TXTs de todo tipo, lo más cómodos en el Subte C a Constitución a la hora o en el Sarmiento a Castelar a cualquier hora, se lo pueden bajar de un saque y sin ningún de MSM o cargo (salvo la conciencia, claro) desde http://www.wattpad.com/.
Ahora, si se fija en la fecha en que fue puesta originalmente esta entrada, sacarán la cuenta que El Lupo, como le dijeron siempre en su Río Gallegos natal, andaba recién con serias fallas en el cuore, pero vivo. No llegó. O no quiso llegar hasta la verdad. Justo un año antes del fatítico pronunciamiento de las elecciones le falló del todo y se fue entre un aluvión de gente consternada, llorosa y una tormenta de aquellas. Dejó cuentas sin pagar en varios rubros y las suficientes dudas, cantidad de interruptus como para acceder al parnaso argentino de las idolatrías de primera mano. Tal vez por eso ahora conviene echarse estas miraditas sobre el hombro y ver cómo todo el futuro ya está presente en lo que va sucediendo, sólo que nuestra proverbial ceguera y en los últimos tiempos una enardecida pelea de perros no dejaba escuchar ni ver nada.
Vamos, venza esa timidez. El mundo es de los valientes.
Totalmente zarpado, bailando simiescamente una coreografía netamente barrabrava y justicialista, el jibarizador de la inflación apoyaba la Resolución 125, rodeado de guardaespaldas especializados en artes marciales, o quizá ya precalentaba para Sudáfrica 2010.
A la doctora Cristina Elizabet Fernández le caen las generales de la ley. No puede hablar de fútbol como primera mandataria, entendiendo el término como un poquito más amplio como si patear con tres dedos o si jugar con línea de cuatro en el fondo. Más con la prosapia que tiene. Por sus orígenes griegos el fútbol alude sin cortapisas a la tierra, al solar natal. Su mamá, Ofelia Wilhem de Fernández, para ayudar a la economía familiar y educar los hijos siempre tuvo un puesto de chorizos a la genovesa en la cancha de Gimnasia y Esgrima de La Plata y su hija ya senadora y su yerno presidente monoplaza, si no la paran, se tira a una fórmula salvadora del club con El Tuerto Muñoz a la cabeza, un personaje que concurrió siempre a la casa y además de peronista hizo la carrera de levantador de quiniela, capitalista de juego clandestino y últimamente algo vago, muy propio de esos niveles, con las cajas de las mutuales y sindicatos de la capital bonaerense.
Lo único original es el mote porque tiene los dos ojos, aunque escudados en un formidable par de culos de botella. Llegó a la presidencia del club y en un memorable encuentro con Boca Juniors que fue suspendido a raíz de su intemperancia, en el entretiempo fue hasta el vestuario del árbitro, el sargento de Ejército Daniel Giménez, y lo cogoteó mientras le vociferaba no precisamente salmos bíblicos. El agredido, una joya que fue el único soplapito en no acatar la dispoción de la AFA del minuto de silencio en honor al 25º aniversario de la gesta del 24 de marzo, entendió que si no lo querían matar, por lo menos le iban a hacer pupa porque había dos más por las dudas, como refuerzo o entrar a la cancha si el titular se cansaba. No jugado el segundo tiempo, hecha inútilmente la denuncia en los tribunales platenses donde los triperos siempre serán locales, al año siguiente al soplapitos le dieron de baja y El Tuerto al final se tuvo que ir de su gesta redentora de uno de los clubes más viejos en medio de una convulsionada asamblea donde hasta hubo tiros al aire.
La Plata tiene su historia en la materia y no parece nada casual que después haya llegado a decirse que con Córdoba disputó el honroso título de Capital Nacional del Capitán Capucha. A principios del siglo pasado el antagonismo futbolero por excelencia era el enfrentamiento con los uruguayos, mejor dicho, los ingleses que moraban en ambas capitales. Si ya cruzar durante toda una noche el Mar Dulce, así no hubiera sudestada, bajar y tener que sobrevivir a un control aduanero que consistía en abollar humanidades y quitarles las banderas nacionales con que se envolvían el torso, debajo de las camisas, calentaba algo el ambiente. Los encontronazos eran tales que, como siempre, el gobierno de turno estuvo a punto de prohibirlos. Cuando a los hermanos del otro lado les tocaba venir para acá, un Comité de Recepción los esperaba con el primer ágape en los docks, después esperar que se trasladaran hasta Constitución para tomar el Ferrocarril Sud, donde les era ofrecido otro refrigerio y al llegar a la Ciudad de las Diagonales, para no usar un lugar común, antes de llegar al bosque y que no se asustaran como Caperucitas por el Lobo, recibían el postre. Al término del encuentro la secuencia era la inversa, pero las pateaduras incluso podían tener sus alternativas de acuerdo al resultado del encuentro futbolístico en sí. Ver detalles sobre la primera muerte.
El club Gimnasia y Esgrima, aparte de su antigüedad, que no es poca, también tiene sus lauros en la materia de violencia futbolera (no de violencia en el fútbol). El mote de triperos se lo ganaron en la cancha porque el grueso de su parcialidad por aquellos años eran los obreros de los frigoríficos ingleses en el puerto de Ensenada, que se venían en el tranway y se bajaban prácticamente en la puerta, ancha faja negra enrollada en la cintura y la faca con que faenaban las achuras por las dudas. Llegado el caso despuntaban el vicio con algún contrario díscolo. Tanta civilización y dudoso origen social de estas huestes, que desentonaban con un nombre tan paquete, hizo que un grupo de asociados cajetillas, con aspiraciones a mantener las apariencias de su clase, se fueran y fundaran a Estudiantes de La Plata, al que cariñosamente no tardaron en motejar de pincharratas.
Después no se puede soslayar el contar con un paradigma del barrabrava en estado puro como Marcelo Amuchástegui, más conocido como El Loco Fierro, que además de tirar dos estudiantes en el amanecer del trayecto del expreso Rayo de Sol del Mitre, camino a Córdoba, cuando en la Argentina había trenes, después de aligerarlos de las camperas, calzado sport de marca si valía la pena y algún cambio, tiempo después, en Rosario, lo bajaron balas policiales una noche de diecinueve (19) tiros por la espalda cuando trataba de trepar una medianera y ganar una terraza. También iba camino de La Docta, a pactar un partido con el Racing cordobés. Nunca se pudo corroborar la versión oficial de los temibles uniformados santafesinos que en esta y otras materias lucen cucardas como para no ser mirados a menos en comparación a La Maldita bonaerense. Ir a un sonado hecho histórico de represión política.
El réquiem oficial al Loco, en la sede del club, de cuerpo presente, se lo ofreció un hoy camarista del fuero federal, peronista el hombre, "no como juez, sino como gimnasista", según se encargó de aclarar, sentida alocución luego de la cual sus cenizas fueron esparcidas atrás del arco que da a la calle 60, en el Bosque, mientras el cielo atronaba con pirotecnia como para hacer la banda sonora de cualquier guerra de Medio Oriente. ¿Se conoce algún otro fenómeno igual?
Al Mundial 90 en Italia, La 22, el grupo que lideraba Amuchástegui se cortó solo, aparte del oficialismo del grueso de semejante embajada diplomática, que fue con El Abuelo Barritta a la cabeza en el Jumbo 747 que charteó la AFA para dirigentes e invitados especiales. La fuente de financiación no fue un misterio para nadie: la cadena platense de comercios dedicados a la venta de electrodomésticos, cuyo dueño, en ese momento, era presidente del club. Y se portaron como chicas de liceo.
A una política como la ex senadora, que ha hecho de los derechos humanos su más preciado caballito de batalla, nativa de la misma ciudad donde iniciaron su trayectoria mujeres como Hebe de Bonafini y Estela Carlotto, no se le puede escapar que la barra gimnasista fue la única que le aportó mano de obra gratis al entonces coronel Camps en aquellas noches que eran más negras que lo negro. Diego Bonadeo, de sus años mozos como rugbier, suele recordar a un tal Pomerich, joven de origen croata, comunista renegado y pasado con petates y todo a la vereda de enfrente, que luego de tan consecuente trayectoria gran relación gran con los cenetas del rector Otalagano, y en su momento, retornada la institucionalización, al frente de una Unidad Básica ubicada atrás de la cancha del Bosque donde reunía y adoctrinaba a un selecto grupo de bravos triperos y donde solía frecuentar un nazi inveterado como el Indio Castillo.
Todo único en el mundo. Como el sector de la barra tripera a la que le decían La Culta porque la integraban funcionarios y empleados de los Tribunales. Denuncia o demanda contra el club tenía asegurado dormir el sueño de los justos. ¿Conoce la presidenta, que es abogada y acusa a los Tribunales de tener puertas giratorias para liberar procesados, condenados y con libertad condicional, barrabravas o no, algo semejante en el mundo?
Ayer, en La Rioja, durante una alocución en la gestión discursiva de dos plazas que está cumpliendo, se quejó amargamente de lo que está sucediendo en Sudáfrica, donde bien con mentalidad futbolera al estilo Bilardo o Macri, para dar apenas dos nombres y no abundar en una materia que ya está como chupete de mellizos, sólo le faltó denunciar una confabulación antiargentina cuando dijo que a otros países no le dejan entrar miles de violentos y acá tanto escándalo por 50 o 60.
Saltó la liebre. En el único país del mundo que viene fletando Súper Barras desde 1982, apañadas y hasta financiadas en parte por la AFA que regentea su ahora socio Julio Grondona en la TV Pública, los videos enviados sistemáticamente desde Sudáfrica gracias a la guerrita doméstica con el multimedio, uno de los capos, en discusión con la policía local, habla de 300, a un costo sólo de pasajes de más 2,5 millones de dólares. Aparte de la barra oficial que viajó en el avión con los jugadores, bancada por el trío del cuerpo técnico y la AFA, las dichosas Hinchadas Unidas Argentinas, pergeñadas por un ladero de su jefe de gabinete Aníbal Fernández, también de Quilmes y tan cerca que es imposible no pensar no lo peor, sino lo obvio, Marcelo Mallo, un personaje tan imprensentable por su currícula política como indefendible, resulta que ante el escándalo optó por la borrada al mejor estilo de su cumpa Casildo Herrera y tomarse las de Villadiego del Mundial, no sin antes declarar que su objetivo político había sido volver a la majada a las ovejitas descarriadas de las tribunas y tener tropa propia y fresca para las elecciones del año que viene. Otra vez los derechos humanos llevados por delante: a España 82 los Sea Harrier obligaron a un bajo perfil y evitar el apoyo abierto de Adidas, Amalia Lacroze de Fortabat y el mismísimo Carlos Lacoste porque el objetivo era totalmente político, tal como pararle la mano a los montos y evitar que pancartas alusivas a lo que no había todavía terminado en la Argentina, pero empezado a ventilar gracias al Mundial anterior, soliviantara a la opinión pública del mundo en la dichosa campaña antiargentina.que encabezaba Le Monde y otras porquerías subversivas de igual talante en el Primer Mundo.
La diferencia de 50 a 60, suponiendo que el total son 300, porque en realidad son algunos más, lleva a pensar que aquí también está la mano de uno de sus subordinados, preferido de su marido, el inefable Guillermo Moreno, un cultor refinado de la violencia como el camino más corto y expedito para lograr los objetivos, siempre y cuando estén ordenados debidamente por la superioridad, y su pasión por dibujar el índice mensual inflacionario sin que nadie se dé cuenta porque, como dijo El Chango de Anillaco, la corrupción es como un pez en el océano: no deja huellas... El principal ladero presidencial, el líbero quilmeño Aníbal Fernández, encargado de salir y faulear cualquier intento contrario de pelotas en profundiad, lo defiende en el Congreso con el argumento obvio: obedece órdenes, es un subordinado. Al sillón de Rivadavia le desconectaron el audio, evidentemente.
Cuando ya la patética bufonada barrabrava está por el suelo, ahogándose en su propio papelón, este tipo de aritméticas puede llevar al mismo final catastrófico que el económico por más que soplen algunas brisitas de bonanza. No hay que olvidarse que los gobiernos pasan y el fútbol queda. Además, presidenta, que el fútbol es como la Copa: se mira y no se toca... Y ojalá que, como dicen, Argentina se traiga el título porque el bochorno está próximo, a la vuelta de la esquina, y encima con el nivel barrabrava que durante el vapuleado menemato había trepado solamente hasta la Secretaría de Deportes, ahora subió dos escalones más, haciendo estación en la jefatura de gabinete. Para colmo, es como el napalm: donde pega, no sólo se adhiere y quema, sino que se lleva el pedazo como recuerdo y deja el boquete como souvenir.
Lo magnífico de China es que estando allí no se lo nota. Tal vez el silencio y la inmensidad sean lo más notable, pero no relevante. Los lugares comunes y clishés se desmoronan. Para anoticiarse que los siglos andan con uno por la calle hay que detenerse a pensarlo. Después, que uno estuvo allí y que esa realidad fue la cotidiana y rutinaria, puede pasar a convertirse en una letanía.
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