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jueves, 14 de octubre de 2010

ERAN 33, LOS SEPULTO LA ANGURRIA CAPITALISTA Y VOLVIERON LLENOS DE ORO

El abrazo con el presidente. El pulgar derecho del histriónico espiritista está sobre la veta de oro de la piedra que le regala.
Ya había pasado la primera hora del miércoles 13 de octubre del 2010, que si se lo suma da 33 como ellos, ya a las 00:10 había emergido Florencio Avalos Silva, el primero, y Mario Sepúlveda, de 40 años, que ya había monigoteado de lo lindo en los videos desde el fondo donde estaban enterrados a 700 metros de profundida, en la mina San José, pero cuando salió de la Fénix II, después de besar a su mujer, se volvió, levantó una mochilita, le sacó papeles y entró a sacar piedras y regalarles a todos, a ministros, al presidente y a la Primera Dama, a los rescatistas, saltando como un mono y en medio de las carcajadas de todos por su naturalk capacidad de comunicación y gracia.
Claro, todo eso. Pero pasó absolutamente desapercibido que será medio payasito, espiritista, el que le gusta ser centro de atención, predicador evangelista que después dirá que estuvo con Dios y con el Diablo, pero ni masca lauchas y menos usa las piedras de chicle. No eran piedras cualquiera. La famosa perforadora australiana T-130, que se convirtió en la vedete tecnológica al ser la primera en llegar hasta la parte del taller mecánico del socavón donde estaban, a 622 mts. de profundidad, en el camino se llevó por delante y demolió posiblemente la veta más grande de oro de esa mina que lleva cien años de explotación, tanto de minerales como de seres humanos, aunque más de esto último que de lo primero.
Allá abajo, los 33 tenían a su cargo, con las manos y algunas herramientas, ir juntando, barriendo, limpiando todo lo que trituraba la máquina, ya que había un agujero previo de 8 cm. que estaba agrandando a 70 para que pudieran pasar en la cápsula especialmente diseñada y a la que bautizaron Fénix. En medio de todos esos desechos cayeron cantidad de piedras veteadas de oro y el evangelista que se cree un mensajero del Señor y estar en la Tierra para difundir su palabra, joda va, joda viene, le salvaron la vida y subió con unas ofrendas que tanta algarabía, emoción y confusiones no dejaron percibier en toda su magnitud.
A Mario no le interesa el oro. Había dormido con La Muerte durante 69 noches y traía su pequeño, esencial mensaje: "Miren todo el oro que tengo, es de ustedes, es de todos", quizá quiso decir.
Saltando como un mono, ya venía gritando durante el ascenso y haciendo llorar de risa a los rescatistas que esperaban en la superficie, en la boca del ducto, controlando la operación, hizo vibrar a sus compatriotas y a los 1.500 millones de seres humanos que lo miraban por tevé, superando el raiting del Mundial de fútbol.
"¿Me salvaron la vida? Tomen, aquí tienen oro, mucho oro, yo tengo la alegría", podría haber sido también el mensaje.
Gracias, Mario, gracias por todo aunque no se hayan apercibido y no te hayan dado bola.
Y ahora, completo, el Sepúlveda Show para toda la humanidad con sus ofrendas de oro, dando todo de sí:



domingo, 10 de octubre de 2010

SALIR DE UNA MINA PARA METERSE EN OTRA

Envuelta para regalo, Richard, y tenés que desatar el moño. Una pinturita, querido, valía la pena tanta oscuridad.
El próximo miércoles 13, con ruda macho por las dudas, los 33 mineros empiezan a salir y los van a estar esperando. Hay diferentes recepciones. La Antonia Godoy, mujer del Richard Villaroel, empezó desde varios días antes a pasearse por el Campamento Esperanza mostrando lo que iba a lucir para el Gran Momento Gran después de 66 días de abstinencia revolucionaria, siempre y cuando él se acuerde todavía: una tanguita roja con un moñito atado para regalo en el entrepiernas, tal como nos muestra la foto que nos llegó en exclusividad desde Copiapó. La pobre, que se destapa en suspiros, no se sabe si por amor, gula o hambruna ha omitido que los pobres van a salir como gatos chicos de ciegos, después de más de dos meses en la oscuridad y que van a tener la vista no para andar distinguiendo justamente sutilezas.
Lo más lindo de todo es que la iniciativa privada, suelto todos los moños con una administración neoliberal como la del multimillonario Sebastián Piñera, da rienda suelta a lo mejor del ser humano en materia de creatividad y los comerciantes de Copiapó, que nunca en la puta vida han vendido y venderán tanto como en estos días, han decidido hacerse presentes regalándoles un atuendo de ¡¡¡CAPERUCITA ROJA!!! a cada uno de las agraciadas que van a acoger a sus seres queridos después de dos meses largos de ausencia y cuando en más de un momento se barajó la alternativa que podían haber quedado viudas.
Ahora ocurre que algunas, pobres, no criadas ni viviendo en la opulencia hasta ahora ni nunca, no lucen una silueta como para que se las coma el lobo. En una de esas hastas resultarían un bocado grande para el pobre Nahuelito. Por lo demás, vale lo mismo que para la pobre Antonia y el bueno de Richard, que todos va estar como Míster Magoo y les va a dar lo mismo la tanguita con el moño, una caperucita roja o el mameluco de los rescatistas.
Lo que queda como la gran sorpresa, lo que acelera los corazones, es al baluarte que por quedarse enterrado se le destapó que andaba en dupla con una muleto y llegaron las dos hasta el campamento y minga de enojarse, cada cual se cree con más derechos, sobre todo la que venía clandestina que argumenta que por algo el varón tuvo que salir a buscar afuera lo que no encontraba adentro. ¿Qué lencería o atuendos especiales elegirán para que aunque no vea una mierda, enceguecido por el sol, elija a una primera? ¿Y si le charteamos a Roberto Plaza para que les diseñe algo con cascabeles o campanitas? ¿Y si se mandan directamente en bolas mientras no esté la camanchaca porque hace un fríodeca?
No hay derecho. Sufrir tanto ahí abajo para por fin salir y que los reciban con semejante festival de boludeces. Para colmo, programadas y promocionadas. Pobrecitos. Primero, qué erotismo ni qué pindorcha: un vermucito de empanadas, totín chileno del bueno, no importa si Malbec o Cabernet, del de For Export, no del litreado que se tienen que mandar los pobres por carencia crónica de efectivo, sobre todo el popularmente conocido como Sonrisa e'tigre por el efecto que causa cada sorbo al hacer fondo en la guatita. Encima con miles de cámaras enfocándolos, pero seguro que más de uno, en el fondo del alma, le va a brotar la idea no tanto volver allá abajo, pero si salir desierto de Atacama adentro, machucándose los cachetes con los talones, pidiendo asilo diplomático a los gritos.

Vamos, Richard V., querido, hermano trasandino: subordinación y valor para desatar el paquete. A golpes se hacen los hombres.